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GÉNESIS. OPINOLOGÍA Y TERAPIA.

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Mis viñetas no empezaron con mi maternidad, llegaron con mi segunda barrigota, y de la mano de unas “señoras que” debieron ser madres años ha y ahora se dedican a caminar en escuadrón por el mercado y dar consejos a cualquier alma que se cruce, y es que, ellas saben de todo.

Son las OPINÓLOGAS.

Casi mejor que te pillen así, en manada y circulando, porque si te ven en la cola del banco o en la sala de espera del ambulatorio, sola e indefensa, susceptible de ser atacada por sus lenguas viperinas… estás perdida, querida.

Son la Inquisición maternal. Lo hacen sin malicia alguna, todo por nuestro bien, porque los padres de ahora no sabemos criar, tanto apego y tanta tontería, que los niños se acostumbran al amor y luego ¿qué?, que la vida es muy dura.

Y es que a veces se nos olvida que vienen de otra generación, donde casi por necesidad tuvo que ser así. Y es que, queridas, lamento decir que creo que lo hacemos todas.

Nuestra manera de criar, la de cada una, es la mejor y la defenderemos a capa y espada, que una es una dulce mamá hasta que le tocan a su vástago, y ya sabéis, ” yo, por mi hijo, M A T O “. Y es que debe ser algo así como un método de defensa del subconsciente para preservar la cordura (conste que yo de psicóloga solo tengo los créditos de las prácticas en horas poniendo copas, no homologadas). Creo yo, desde mi infinita ignorancia y atrevimiento, que intentamos reafirmarnos a nosotras mismas que lo estamos haciendo bien. Y es que la responsabilidad de criar enanos de jardín con batería incombustible que buscan la muerte constantemente, genera en nosotras (y en los padres, que escribo en femenino porque a veces hablo desde el coño, pero daos por aludidos todos) un estrés que debe funcionar a modo de electroshock, con altibajos que te dejan el cerebro frito.
Volcamos lo mejor de nosotros en nuestros hijos y por eso nos sentimos responsables de los que son, dicen y hacen… como para no pensar que lo hacemos lo mejor que sabemos y podemos. Y sí, así lo hacemos, y nadie nos lo dice, por eso nos lo decimos nosotras y a veces, cuando choca con lo mejor que lo sabe hacer otra, nos da el cortocircuito y sacamos las garras:

“Pues el mío, más”.

 

Pues eso, que todas las madres hemos pasado por situaciones, estados emocionales y miedos parecidos. Si no nos une eso, ¿qué lo va a hacer?

Una vez leí un artículo que decía que a los países los deberían gobernar madres porque ninguna mandaría al suyo a matar al hijo de otra.

Aunque siempre hay excepciones, quiero pensar que así sería.

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14 comments

  1. Eres loh mah grandeh después de las torrijas, amiga.

    1. Uy, jamás alcanzaré la grandiosidad de una torrija, pero agradezco enoooormemente que me sitúes cerca de ella en el pódium de las cosas que hacen bien. Besaco, morena!

  2. Me encanta. Sí hacen falta más mujeres gobernando, pero la mayoría están criando, y sí sería el mundo mejor, pero seguro que como en otras cosas las madres que no mandarían a matar a otros hijos no son todas y encima son susceptibles de ser adoctrinadas por la religión, la ideología o la identidad nacionalista. Gracias por arrancarnos sonrisas. Sí, las prácticas de psicología en peluquerías y de barwoman no se convalidan en España. Mil besicos.

    1. Ains… razón no te falta, pero vamos a tener fe en el amor de madre, que tó lo puede!

  3. Hace tiempo que dejé de ser madre. Lo digo sin acritud, solo es una visita desde el futuro. Por si te sirve de consuelo te diré que todo tiene solución menos la muerte, o eso dicen. Afortunadamente has sido doblemente madre y eso ha generado una explosión de creatividad que el mundo agradece, por lo menos el mío. Sigue, sigue , nooooo pares … sigue sigue nooooo pares…… Jajaja

    1. Sí que es un tema que rodea mi mundo ahora mismo… ¿Qué le voy a hacer? Vendrán nuevas situaciones que enfrentar con nuevas viñetas… vamos sorteando baches. Un abrazaco, payasica mía.

  4. yo debo tener cara de confesionario, ¡porque conmigo las opiniólogas se ceban! la cantidad de madres (normalmente ya abuelas) que me han contado porque sí todita su vida y la de sus hijos… y, por supuesto, me han aleccionado convenientemente sobre los que hacer y lo que no… ¡son las precursoras de los “DOs y DON’Ts”! bss!

    1. Pooooor supuesto, ellas saben todo… y nosotras, nada, y la Naturaleza, menos.

  5. Pues en mi caso hay más opinologas de mi edad que mayores, yo les llamo las madres perfectas porque ellas tienen la razón absoluta y no les lleves la contraria que te tachan de mala madre que no quiere a sus hijos!!! Gracias Cristina porque nos haces sentir muy identificadas a estas “malas” madres😉

    1. La madre Alfa, que mola mucho porque se organiza de lujo, pero ya lo de imponer su verdad… si yo ya era desastre antes de ser madre, ¿cómo lo voy a arreglar cuando más faena tengo?

  6. Pues sí, yo podría editar un tomo de la Larousse con consejos (espontáneos) que me han dado sobre lactancia, cómo y dónde debe dormir mi hija y cuánto y cuándo debo cogerla en brazos, fundamentalmente. Más un apéndice con las sombrías amenazas de lo que le pasaría a la niña si no seguía tan prudentes consejos y persistía en mi loca actitud. Reconozco que el tema lo he llevado un poco mal porque nunca jamás esperé que mi maternidad despertara tanto interés en el mundo, así que me pilló un poco a contrapelo y sin preparar. Así que ahora hago grandes esfuerzos por morderme la puntita de la lengua y sonreir y no decir ni mú cuando alguna madre suelta [lo que para mí es] una barbaridad. Eso sí, me quedo pensando que es un madrastrón, eso no me lo quita nadie! 😀

    1. «sombrías amenazas» jajajaja, es verdad que vienen como un manto negro prediciendo un nefasto futuro para la humanidad, ains… menos mal que aprendemos a hacer como que escuchamos…

  7. Me encanta lo de la Inquisición Maternal. Mejor calificativo, imposible. A nosotros nos han criticado por todo: que si no es normal el colecho, que si antes los niños aprendían a beber sin vasos antivuelcos y no se morían, que cuándo voy a dejar de darle el pecho porque con 18 meses ya no queda bien, que aún no habla porque no va a la guarde…

    En fin, santa paciencia.

    1. ¿Cómo se te ocurre colechar y dar pecho? No me digas que además porteas o los llevas en brazos… vaya que se acostumbren y tengas que cargar en la vejez con mozos de 27 años en tu regazo… ains…

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